Hablar de los hermanos Bianco en el fútbol de la Liga Santafesina, es hacer mención a La Salle Jobson. Nicolás y Juan Ignacio son estandartes y referentes máximos de la institución colegial desde hace ya varios años. Mientras Juani los defiende, Nico se encarga de convertir goles de manera constante. Justo en la última fecha del Apertura 2022, el goleador convirtió su gol 200 en el fútbol de la Liga, un número que muy pocos pueden ostentar. En una rica entrevista con el Litoral, el jugador lasallano repasa todo lo relacionado a su carrera y lo que lo llevó a gritar tantos goles.
-¿Qué se siente llegar a los 200 en los torneos que organiza la Liga?
-La verdad una alegría enorme. Cuando uno empieza algo así parece impensado. Pero estoy muy feliz de haber llegado a esa marca, además de que el gol sirvió para que pudiéramos dar vuelta el partido y quedarnos con los tres puntos.
-Relatanos el gol número 200…
-Fue una pelota que abrieron para la derecha y Lucas Fontanellaz me la dio cerca de la puerta del área, la paré y logré sacarme un defensor de encima para rematar fuerte a media altura al primer palo del arquero. Lo bueno es que sirvió para ganar un partido difícil, que habíamos arrancado perdiendo. Siempre es lindo ayudar a que el equipo sume puntos.
-¿Cómo fueron tus comienzos?
-Exactamente no recuerdo bien, pero tenía 5 o 6 años cuando mis papás me llevaron a la escuelita de La Salle. Luego pasé un tiempo a Sportivo Guadalupe porque en mi categoría no llegábamos a juntar 11 jugadores. Ahí debuté en primera a los 15 años, pero llegué a jugar muy poco, de hecho no convertí goles. A los 17, volví a La Salle ya para jugar en primera y siempre me fue bien.
-¿Recordas ese primer grito sagrado para un delantero?
-Por supuesto que me acuerdo muy bien del primer gol. Fue en Cabaña Leiva, el club en ese momento pasaba una actualidad totalmente diferente a lo que es ahora. Estábamos en la B y jugábamos contra Atenas, ganábamos 3 a 0 y me toco convertir el 4to. Lo grité como un loco, me trepé al alambrado donde estaba un amigo, la gente no entendía nada (risas).
-¿Tuviste un paso por el sabalero?
-Así es, después de ganar el TDI en el año 2014 me fui a jugar a Colón, a través del entrenador Adalberto Tobaldo, que es un tipo extremadamente ganador en la Liga. Estuve 4 meses, hice 9 goles y fueron los únicos que no hice con la del «Jobson». Fue poco tiempo, pero muy especial para mí y toda la familia, porque somos fanáticos de Colón y jugar con esa camiseta era un sueño cumplido. Siempre le estaré agradecido al «Flaco» Tobaldo por ese momento maravilloso que me hizo vivir.
-La Salle es como una gran familia a ésta altura de tu vida, ¿Qué tenes para decir?
No hay dudas de eso. Con mi hermano arrancamos en Cabaña, de ahí pasamos por la etapa de las inferiores del club, donde te vas formando como jugador y persona. Tuve grandes entrenadores como Lisandro Carnevale, recuerdo que con 13 años me llevaba a la tribuna de La Salle, y me enseñaba a poner el cuerpo. Coleccionas momentos, personas y amigos, que es lo más importante que uno se lleva del fútbol. También te ayudan a rendir adentro de la cancha, porque eso es La Salle, una familia.
-Hace poco falleció Juan Carlos La Palma, ¿Qué recordas de Él?
-Y es imposible olvidarme del Profe, que por sobre todas las cosas era una enrome persona. Lo voy a querer toda la vida, nos agarró en una edad justa y nos explotó en todos los sentidos. Nos hizo creer que se podía ganar y competir. Hoy se habla de La Salle como un equipo que pelea siempre, pero en esa época nosotros no éramos nadie, y Él nos convenció de que había que tener mentalidad ganadora. Nos hizo triunfadores y mejores personas. Ya no era nuestro entrenador y siempre se acordaba de nosotros en los cumpleaños o te escribía cuando iba a ver los partidos. Fue una perdida muy importante para nosotros y lo vamos a recordar toda la vida
Fuente: El Litoral