Cuando Ruben Darío Insua salió a alinearse con Juan Román Riquelme con aquello de que acá “no se juega lindo”, la reacción no fue impostada. No lo dijo, el deté, solo porque el vice de Boca “fue un grandísimo jugador y es difícil no estar de acuerdo con él” o porque le caiga bien: lo del Gallego fue casi una declaración de principios. Es que su San Lorenzo no brilla, tiene el overol como bandera y no le sobran goles ni situaciones, ni tenencia… Sin embargo, arrastra una racha de resultados tremenda que hasta supera a los más poderosos del mundo.
Sí: en los últimos diez partidos oficiales, los de Boedo cosechan ocho triunfos, un empate (0-0 con Godoy Cruz) y una derrota, cuando a principios de este mes cayeron en la visita a Lanús. Esa seguidilla lo llevó a conseguir la clasificación agónica a la Sudamericana 2023 y ahora le permite estar prendido entre los que pelean en lo más alto de la tabla de la Liga Profesional.
Con una conquista de más del 83% de los puntos de los últimos diez encuentros -todos del medio local, con el Pedro Bidegain como fortaleza- es una racha que apenas supera el Barcelona de Xavi (nueve triunfos y un empate) e igualó este martes el Real Madrid tras el triunfazo ante el Liverpool por la Champions. Por detrás queda el campañón del Napoli, que desfila en el Calcio, pero tiene ocho triunfos y dos caídas, mientras que más lejos están otros gigantes: el City de Guardiola, el Bayern Munich y el PSG de Messi, Neymar y Mbappé. Y del medio local, ninguno de los protagonistas se acercan a tal marca. Ni siquiera los que pregonan un fútbol ambicioso y se plegaron al debate de jugar “lindo” o no.
Pese a que algunos otros técnicos, como Gabriel Milito (Argentinos) o Israel Damonte (Sarmiento) dejaron en claro que no coinciden con Riquelme, el Gallego pareció ser quien más entendió el concepto de JR y hasta se animó a explicarlo. “Lindo es darle un toque distintivo en la parte estética, tenés que tener una gran cantidad de jugadores con desequilibrio y eso cuesta mucha plata”, argumentó.
No miente el deté. En las arcas azulgranas no sobran los billetes y se acumulan las cuentas por pagar, como también es real que Insua se adaptó a sus recursos: en el primer mercado no gastó un peso (llegaron jugadores libres o a préstamo sin cargo) y recién en este verano se desembolsó dinero para comprar a Bareiro, a Rafa Pérez y pagar algunos préstamos, como el de Augusto Batalla. Y compite. Y si bien su juego no encandila, sí gana lindo.
Fuente: Diario OLE