La crisis deportiva e institucional de Colón sigue generando reacciones en cadena. Mientras se producían incidentes con hinchas y policía en el predio 4 de Junio, un grupo de socios se acercó a la sede, con carnet en mano y cuota al día, para exigir respuestas directas a los dirigentes.
El escenario no tardó en volverse tenso. Si bien el reclamo fue en principio pacífico, la presencia de personal de seguridad intentó disuadir la concentración, lo que generó un primer cruce que fue resuelto a pedido de los propios dirigentes. Fue entonces cuando Pedro Passeggi, Germán Williner y José Pisarello decidieron salir a tomar contacto con los socios presentes.
El diálogo, sin embargo, fue acalorado. Las explicaciones no conformaron a los presentes, que elevaron el tono del reclamo. Las críticas apuntaron directamente al rumbo deportivo del equipo en la Primera Nacional y a la falta de respuestas concretas en medio de la crisis. El cántico «que se vayan todos» volvió a escucharse, dejando en claro que el malestar no se limita solo al plano futbolístico.
Lo ocurrido en la sede representa otro reflejo del momento que atraviesa el club. La desconexión entre la conducción actual y la masa societaria parece crecer con cada semana sin resultados, y el enojo se empieza a canalizar no solo en las canchas, sino también en los espacios formales del club.
Por ahora, no hubo comunicado oficial de la Comisión Directiva sobre el reclamo de los socios ni sobre los incidentes en el predio. Pero el mensaje parece cada vez más claro: los hinchas quieren ser escuchados y ya no se conforman con respuestas evasivas.
¿Qué pidieron los socios?
La tensión en Colón no da tregua. En medio de un lunes cargado de conflictos por el delicado presente futbolístico por estar peleando por la permanencia, un grupo de socios tomó pacíficamente la sede para exigir explicaciones y respuestas concretas a los dirigentes.
Mientras se producían serios incidentes en el predio 4 de Junio, otro frente de reclamo se abría en el corazón de la institución. Los socios —todos con carnet y cuota al día— fueron recibidos por Pedro Passeggi, Germán Williner y José Pisarello, quienes salieron a dar la cara en representación de la comisión. Si bien el ingreso a la sede fue sin violencia, el clima fue tenso, con gritos, insultos y exigencias que reflejan un hartazgo generalizado.
Los reclamos apuntaron en varias direcciones: que renuncien, la presencia del presidente Víctor Godano y el pedido de tener un mano a mano con referentes del plantel. La falta de resultados y la desconfianza en la conducción fueron los ejes centrales de una charla que, aunque sin agresiones físicas, fue intensa.
Sin embargo, la posibilidad de que el plantel participe en cualquier tipo de diálogo parece hoy lejana, sobre todo después de lo ocurrido horas antes en el predio, donde el juvenil Kevin Colli fue herido por un piedrazo en medio de los disturbios. El impacto emocional de ese episodio cerró cualquier chance de exposición por parte de los futbolistas.
Hasta el momento, no hay comunicado oficial respecto a lo sucedido en la sede ni al estado de salud de Colli. Tampoco se conocen decisiones concretas tras los pedidos de los socios. Este martes habrá una reunión de comisión directiva y también con referentes de otras agrupaciones (Ricardo Luciani, Ricardo Magdalena y Gustavo Abraham). La molestia sí fue la ausencia de los principales exponentes de la dirigente.
Lo que sí quedó claro es que la paz en Colón está quebrada. Y no solo por los malos resultados: la desconfianza entre hinchas, socios y dirigentes parece profundizarse partido tras partido, y este lunes dejó una señal más de que el conflicto ya superó todos los límites.
Fuente: UNO Santa Fe