Si bien en el último año había perdido terreno dentro de la consideración deportiva, especialmente tras el regreso de Leonardo Madelón, su figura siguió siendo una referencia puertas adentro del plantel y un símbolo para buena parte de los hinchas tatengues. La despedida llegó a través de sus redes sociales, donde compartió un video con imágenes de distintos momentos de su paso por el club, acompañado por un extenso mensaje cargado de emoción y agradecimiento.
Corvalán arribó a Unión en 2018 y rápidamente se convirtió en una pieza fundamental dentro del equipo. Con el paso de las temporadas fue ganando protagonismo, se transformó en uno de los líderes del vestuario y terminó luciendo la cinta de capitán en numerosos encuentros. Su nombre quedó asociado a campañas históricas de la institución, participaciones internacionales y a una etapa de consolidación deportiva que posicionó al club entre los protagonistas del fútbol argentino.

En su mensaje de despedida destacó especialmente el vínculo construido con los hinchas. «Gracias por dejarme ser parte de su familia tanto a mí como a mis hijos, mi señora y toda la familia. El estilo de vida Unión es maravilloso, y estamos muy felices de haber sido parte de esta experiencia», escribió.
Lejos de cualquier polémica, Corvalán eligió despedirse resaltando el sentido de pertenencia que construyó durante estos años. «Me voy con la tranquilidad de haber dejado todo hasta el último momento, queriendo siempre lo mejor para el club, respetando y valorando el lugar que siempre me dieron», expresó. Además, recordó el acompañamiento permanente de los simpatizantes y el clima que se vivía en el estadio 15 de Abril. «Gracias por hacer del 15 de Abril una fiesta todos los fines de semana. Nada más lindo que esperar ese momento para devolverles un poquito de lo mucho que me dieron», señaló.
Con su salida, Unión pierde a uno de los futbolistas más identificados con la institución en la última década. Un jugador que atravesó distintas etapas, que supo reinventarse en momentos complejos y que, más allá de su participación deportiva en el último tiempo, logró ganarse un lugar permanente en la memoria del pueblo tatengue. «Fueron ocho años que durarán toda la vida. Que sea Unión toda la vida. Gracias, los queremos», cerró Corvalán junto a la firma de toda su familia. Una despedida que marca el final de una historia que dejó una huella profunda en Santa Fe.
Fuente: LT10