De Santa Rosa de Lima al Mundial. En medio del boom de la Selección Nacional, la historia de Taya Gallizzi sobresalió del resto. Porque el pibe superó muchas adversidades económicas para convertirse en jugador profesional de básquet y hoy brilla junto al resto del equipo que llegó a la final del Mundial.

En medio de tanta algarabía, en TN pudieron lograr cruzarlos al aire al joven de 26 años con su mamá Fabiana y su hermana Atenas. A 19 mil kilómetros de distancia, hubo emoción y hasta chistes entre los santafesinos.

“Estoy muy contento. No termino de caer en lo que conseguimos, jugamos una final del mundo. Van a pasar años para que nos demos cuenta de la magnitud. Es increíble”, había empezado Taya cuando creía que era una nota normal. Hasta que por el auricular se le metió su mamá, que estaba emocionada desde el arranque.

“Estamos orgullosos de que estés ahí”, le dijo Fabiana. Y completó, entre lágrimas: “Estamos tan contentos. No damos más, la ropa no nos entra de tanto orgullo, de tanta alegría. Ayer estuvo la abuela, re emocionada”.

Taya, fiel a su humor, contestó con un chiste: “Sáquenla a la abuela del tele que se va a morir, le va a agarrar un ataque cardíaco”. “Ya tomó las pastillas, no te preocupes”, le respondió en broma la mamá.

Su hermana Atenas también se sumó a los chistes: “Salís re feo en cámara”, lo sentenció. Y Taya explicó: “De chiquito me peleo, pero así somos los hermanos. Igual nos amamos”, dijo el chico, que se retiró apurado porque se iba el micro de la Selección, luego del entrenamiento. “Las amo, les mando un beso”, dijo él. Y ellas completaron: “Mucha suerte para mañana. Todo lo mejor. De parte de la familia, estamos haciendo fuerza y seguro que van a ganar”.

Fuente: Nexo Diario