Llegó con el bolsito lleno de ilusiones desde Santa Ana (Entre Ríos). Dejó aquella tranquilidad de una localidad encantadora que se ubica sobre la costa del río Uruguay, en el noreste de la vecina provincia, cerquita de Chajarí y a más de 300 kilómetros de Santa Fe, para “jugarse” por esa ilusión de ser un centrodelantero triunfador en el fútbol argentino. “Era muy chiquito, tenía 14 ó 15 años, no me acuerdo bien. Vine primero a una prueba. El que me trajo fue Juan Pablo Pumpido. Anduve bien y justo era un fin de año, así que me volví a mi ciudad y me puse a entrenar todo el verano. Después volví y ya quedé”, cuenta Matías Gallegos, este chico que está muy cerca de cumplir los 21 años y que empezó a cumplir su sueño: en el debut, contra San Martín de San Juan, marcó el gol de Unión.
—Y casi se te da contra Argentinos…
—Tuve un par de posibilidades. La más clara fue entrando por el sector izquierdo, en una posición parecida a la del gol contra San Martín. Cuando convertí, lo hice de zurda. En esta otra, le pegué de derecha y el arquero me adivinó la intención y tapó el remate.
Matías Gallegos estuvo en “Café con Fútbol”, el programa de Cable y Diario que se emite los lunes a las 19 con varias repeticiones en la semana. Sin olvidarse de sus orígenes, contó cómo fueron sus primeros tiempos en Santa Fe.
“Cuando llegué, me mandaron derecho a la pensión. Ahí estuve un tiempo y luego me fui a vivir a calle Córdoba, donde había otra pensión. Ahora, estoy viviendo en un departamento desde hace poco, con otro compañero. Compartí la pensión con varios chicos que ahora están en el plantel, como es el caso de Bracamonte, por ejemplo”, cuenta Gallegos.
—¿Qué te pidió Madelón?
—Mucha movilidad por todo el frente de ataque, que no me quede quieto. Es algo que puedo hacer sin problemas, porque si bien me gusta jugar de “9”, es linda la forma de jugar que tiene Unión con sus delanteros. Gamba y Soldano tienen mucha movilidad, no se quedan quietos y eso es lo que quiere Madelón.
—¿En qué delanteros te fijás?
—Me gusta mucho Radamel Falcao y también Harry Kane del Tottenham. Me fijo mucho en ellos.
—Se nota que ves mucho fútbol internacional…
—Sí claro, es algo que me encanta, sobre todo porque uno aprecia los movimientos de esos jugadores y siempre se puede sacar algo.
—¿Y del país?
—No tengo alguno que me deslumbre.
—¿Agüero o Higuaín?
—Agüero.
—¿Icardi?
—Sí, también. Son tres muy buenos delanteros, cada cual con su estilo. A mí, me gusta más Agüero, si tengo que elegir a uno de los tres.
Por lo poco que se lo vio, Matías Gallegos tiene la fortaleza física de un centrodelantero pero se lo nota hábil, dúctil técnicamente. Supo defender bien la pelota cuando entró ante San Martín y también lo intentó en un partido con pocos espacios y mucha presión, como fue el del viernes pasado con Argentinos Juniors.
—¿Quién te moldeó como delantero?
—Tanto Juampi Pumpido, como Diego Mosset, Eduardo Magnín y Leo Madelón me enseñaron mucho. No quiero olvidarme de nadie y por eso no menciono a otros que tuve como entrenadores y que también fueron importantes en mi crecimiento como jugador. Ellos fueron referentes importantes, aunque no, los únicos que tuve como técnicos y todos me dejaron algo.
—¿Y la reserva?
—¡Vamos a salir campeones!… Espero que se nos dé. Es un grupo que lo merece y creo que sacamos una ventaja importante y con pocos partidos por jugarse. Hablo en primera persona porque me siento parte de ese grupo.
—Tus goles en reserva fueron importantes para que Madelón te lleve a la Primera…
—Sí, claro. En realidad, mi primera pretemporada fue en el verano del año pasado, con Juampi Pumpido. El me llevó por primera vez a Mar del Plata y me tuvo ahí. Después, Leo estuvo atento y cuando empecé a convertir goles en la reserva, no dudó en llevarme a Primera y en ponerme.
—¿Te volviste amargado de Buenos Aires por la derrota contra Argentinos?
—Sí, porque además se dio en un partido con un fallo del árbitro que nos perjudicó. El penal que Lamolina vio y cobró, para nosotros no fue. Pero ya está, ya pasó. Ahora, hay que pensar en ganarle a Tigre y festejar con nuestra gente.
Fuente: El Litoral.