Emanuel Britez es uno de los jugadores que al tener todo su recorrido en las canteras de Unión siente un amor indescriptible, de esos que ni el tiempo y la distancian pueden frenar. El actual defensor de Rosario Central charló con el programa Unión en tu dial sobre diversos temas en medio de un aislamiento que cumple en la capital provincial. En el inicio hizo referencia a la filial con su nombre que se creó en Mar del Plata: «Siempre estamos en contacto con los chicos, agradezco por una vez fui de vacaciones con mis amigos, nos hicieron un costillar terrible. A pesar de estar un poco lejos es muy lindo, me puso muy contento que me hayan puesto mi nombre por la garra, el sentido de pertenencia, les dije desde el vamos que no tenía problemas».
Con casi tres meses de paréntesis, la cuarentena gana terreno y obliga a los futbolistas a trabajar en sus hogares. Por eso Britez intenta pasarla de la mejor manera, aunque todo sea difícil: «Hago jueguitos con la pelota y trabajo en un secyor de 15 a 20 metros. No es lo mismo, se extraña el vestuario, estar con los chicos, todo se hace duro». En otro tramo de la charla evitó hablar de la supresión de los descensos, algo que se definió días atrás cuando la AFA también dio por finalizada la temporada. Al respecto apuntó que «me lo guardo para mí porque cualquier cosa que diga puede tener una doble interpretación. En cuanto a la vuelta yo pienso que mientras no bajen los casos o esté todo bien en Buenos Aires, no se tomará una decisión de volver a entrenar. En Central hay un protocolo pero para el regreso si no afloja el tema en Buenos Aires va a ser difícil».
Britez también reconoció que el aislamiento le sirvió en muchas cosas que exceden el fútbol y por eso no dudó en expresar que «me hicieron cambiar un poco los pensamientos, creo que la gente tiene que ser mejor después de esto. A mí me hizo pensar y meterme para adentro. Estar encerrado te encuentra a uno mismo. Cosas que antes me preocupaban vi que no tenían sentido. Por eso a veces entiendo que mucha gente va a la cancha a insultar, a descargarse. Ojalá también eso se pueda cambiar».
Este martes se cumplen 7 años de aquel Clásico a puertas cerradas, ya con Unión descendido, donde el Tate le ganó 1-0 a Colón. Como recuerdo, el defensor expresó que «fue muy feo jugar sin gente, a mi me encanta tener el público, más en un Clásico. En la semana Sava me preguntó si quería jugar de central, a lo cual le dije que no tenía problemas porque lo había hecho en Reserva. Por suerte me fueron bien las cosas, me tocó marcar a Ema (Gigliotti) con quien compartí después equipo en Independiente. Estuve concentrado y creo que jugué uno de los mejores partidos con la camiseta de Unión».
También contó una anécdota que le sucedió en el 3-0 hilvanado por los rojiiblancos en el Brigadier López, donde tuvo la chance de convertir un gol: «Fue gracioso porque saben todos del sentimiento que tengo por Unión así que fue muy emocionante convertir un gol. Miré a un hincha de Colón y justo era un amigo mío, le hice una seña y después vino el gol. Pasan los años y lo recuerdo, él se alegra mucho por la relación que tenemos».
Indudablemente ese amor que Britez siente por Unión es algo que viene prácticamente desde la cuna. Por eso muchas veces le jugó en contra y lo admitió el propio protagonista al decir que «Unión es mi vida, conozco cada sector, cada empleado, el sentimiento por Unión es muy grande. Vivo pendiente, de qué manera ayudar a la pensión, estoy en contacto con dirigentes, dar una mano. No dejo de pensar, me pongo mal si le toca perder, soy hincha más alla de jugador».
Y luego, sentenció: «Ese sentimiento lo voy a tener toda la vida. No lo voy a cambiar nunca, estoy en un club hermoso como Rosario Central, mucha pasión, cambié mucho la mentalidad. Crecí un montón como jugador y persona. En Unión el sentimiento del hincha me jugaba una mala pasada, me lo decían y no me daba cuenta. Este cambio lo logré al salir del club, tanto en Independiente como ahora en Central. Lo que estoy intentando es poder llevar a Unión todo lo que aprendí para no volver a cometer errores y actuar como un jugador profesional».
Fuente: UNO Santa Fe