Inicio Liga SantafesinaVolvieron a robar y vandalizar la sede del club Sportivo Guadalupe

Volvieron a robar y vandalizar la sede del club Sportivo Guadalupe

by Luciano Villarroel

Malvivientes hicieron de las suyas en las instalaciones del club: se llevaron lo que pudieron y rompieron lo que encontraron a mano. «Damos un paso adelante y tres atrás», lamentó Eladio Rosso, porque desde 2020 ya sufrieron casi 10 hechos similares. Bronca, dolor, impotencia. Tres palabras resumen el sentimiento de toda la comunidad del club Sportivo Guadalupe -histórica institución de nuestra ciudad, perteneciente a la Liga Santafesina- por un nuevo atentado a sus instalaciones. Es que no se puede definir de otra manera a los destrozos generados este sábado a la madrugada por un grupo de delincuentes que ingresaron al club e hicieron de las suyas.

Bronca y dolor por los daños materiales ocasionados por el accionar delictivo de quienes cometieron el hecho. Impotencia por el ensañamiento que parece haber contra esta institución enclavada en el corazón de Guadalupe Oeste, que entre 2020 y lo que transcurrió del presente año sufrió casi diez hechos similares. Los daños materiales todavía no terminaron de ser relevados por los dirigentes, aunque en un primer vistazo comprobaron faltantes de elementos deportivos, herramientas utilizadas para hacer arreglos y el marcado de la cancha de fútbol y productos robados del bar, principalmente bebidas. A esto se suman las roturas de vidrios, puertas y rejas de los dos sectores de las instalaciones por los que accedieron los delincuentes: la zona de vestuarios y el mencionado buffet.

El perjuicio económico se hará sentir seguramente. Pero la impotencia que provoca lo sucedido este sábado va más allá, tal como lo reconoció el presidente de la institución, Eladio Rosso, en diálogo con El Litoral. «Lo que más molesta y duele es que uno hace tantas cosas para mantener el club prolijo y en un estado en el que la gente que va se pueda sentir bien, pero damos un pasito para adelante y tres para atrás», lamentó. Es que, como ya se mencionó, el dirigente recordó que «no es la primera vez que ocurre una cosa así». Por el contrario, «entre el año pasado y lo que va de este nos han robado ocho o nueve veces, a pesar de que tenemos alarma. Se siente mucha impotencia realmente porque ya no se sabe más qué hacer».

Precisamente el sistema de alarma fue el que dio el aviso y alertó a la policía. Cerca de las 3 de la mañana arribaron algunos dirigentes y se encontraron con un triste panorama, una escena que desean no volver a observar. Por ello, el dirigente pidió ayuda a las autoridades gubernamentales: «Lo único que queremos es pedir que presten un poquito más de atención a estas cosas. No es un reclamo a un gobierno en particular, sino al que está de turno, que nos ayude un poquito en materia de seguridad para salir de estos inconvenientes».

La bronca, el dolor y la impotencia se potencian porque, como reflexionó Rosso, los que hacen estas cosas no saben el daño que le causan a las instituciones amateurs como la nuestra. Todo lo que hacen perjudica a los chicos, porque acá siempre se trabajó para que los chicos tengan un lugar de contención, se encuentren con buena gente, buen trato y tengan los elementos de trabajo que se merecen. Lamentablemente no tienen en cuenta nada, porque sé también que atacan cooperadoras, escuelas, así que los clubes no estamos exentos de esto».

Pero también porque este golpe llega en un momento delicado para los clubes de barrio. «Todo el mundo sabe que en estos clubes los dirigentes tenemos que poner la mano en nuestros bolsillos para arreglar estos momentos. Con el año atípico que tuvimos por la pandemia y que encima te vengan a hacer esto, genera mucho dolor. El año pasado no cobramos cuota desde marzo hasta noviembre. Pedimos alguna ayuda vendiendo pollos o pastas para tener un mínimo aporte. Recién en noviembre cobramos una cuota mínima como para que los chicos puedan regresar a la actividad», contó el presidente.

Y lo más triste, es que episodios como el de este sábado hacen que quienes encabezan estas entidades sientan ganas de bajar los brazos. Así lo reconoció el propio Rosso, en el tramo final de la charla: «Todo esto suma a la situación general del club y te hace quedar pensando qué hacer. A veces te dan ganas de cerrar, porque realmente te bajonea. Por suerte uno ya es dirigente de años y ya tiene cierta gimnasia para superar estas cosas que hacen los inadaptados de siempre».

Fuente: El Litoral

Noticias Relacionadas

Secret Link