Este viernes por la mañana, antes del entrenamiento que después el plantel realizó en el campo auxiliar Rafael Batres, hubo una reunión entre el presidente de Colón, José Vignatti, y el entrenador, Eduardo Domínguez. La derrota ante Vélez fue un mazazo muy fuerte, no solo porque eso le quitó al equipo tener más aspiraciones de ingresar a la Copa Sudamericana sino por la forma en que perdió, sin la tenacidad y convicción necesaria para estar a la altura de lo que era una verdaderamente final. Colón estuvo prácticamente ausente: de los últimos nueve puntos sumó apenas uno y eso hizo casi extinguir las ilusiones de volver a ser internacional, pese a que matemática aún se puede, pero la serie de resultados que deben darse es importante, sin dejar de resaltar que debe ganarle a Racing este lunes, desde las 19 y con arbitraje de Diego Abal
Se veía venir que la relación entre el presidente y el entrenador no era la mejor. Se había hecho un esfuerzo muy importante en pos de satisfacer los pedidos de Domínguez, ya sea de colaboradores, jugadores y viajes en avión. Aunque los objetivos no fueron alcanzados. En consecuencia, pasó a ser prácticamente la crónica de una salida anunciada. Vale recordar que el conductor rojinegro extendió su vínculo hasta 2019, pero había llegado un acuerdo para despedirse después del choque contra la Academia. Es así como las partes no deberán afrontar costos extras y seguirán su camino sin ataduras. La cosecha de puntos es más que importante, se volvió al equipo a los primeros planos, pero en la segunda parte de la Superliga el equipo casi que se cayó a pedazos y, en un país resultadista, eso fue determinante.
FUENTE: DIEZ EN DEPORTES