Se cumplen 19 años. Un 25 de agosto de 2001 Colón le ponía el moño al sector que se conoce como platea este. Era la inauguración de la parte más moderna del estadio, estaban presentes las ansias por pisar una nueva tribuna y lo novedoso de poder observar los partidos desde un nuevo sector, un poco más alto y seguro que las viejas tribunas de madera que se ubicaban allí. El invitado de lujo fue Nueva Chicago, por la segunda fecha del torneo apertura del año 2001. A los once minutos del primer tiempo llegó un centro al área, Gabriel Migliónico anticipó al arquero Velázquez y convirtió el primer gol del partido.
La preocupación invadió automáticamente a todos. En ese anticipo la “Gaviota” Migliónico recibió un puñetazo del arquero, quien con intenciones de rechazar el balón lo dejó Knockout. Los jugadores de Nueva Chicago pidieron asistencia médica, los de Colón se quitaban las camisetas para agitarlas y poder darle aire a su compañero, simplemente preocupación. Migliónico, el héroe de uno de los clásicos ante Unión, fue atendido en los vestuarios, donde empezó a dar síntomas de recuperación, el futbolista fue trasladado a la Sala de Neurología del Hospital José María Cullen, donde le practicaron una tomografía computada.
Pero dentro del estadio estaban muy lejos de poder saber lo que sucedía con el jugador, por lo menos con la rapidez de nuestros tiempos. «Cerré los ojos y no sé dónde le pegué. Se me dobló la mano del golpe. Ojalá no sea grave», decía Velázquez. El árbitro del partido, Oscar Sequeira esperó algunos minutos, dialogó con los técnicos, jugadores e incluso con sus ayudantes. Luego tomó la decisión de anunciar la suspensión definitiva del cotejo y posteriormente explicó que lo hizo con la intención de calmar a los hinchas.
En uno de los tantos recuerdos sobre esta situación, Miglioni contó vía Twitter: “No me va a alcanzar la vida para agradecer todo el cariño que me brindan. Lamento haber suspendido la fiesta, pero como decía un Dt: vale más un gol qué un diente roto» Aquel torneo el sabalero hizo una gran capaña, finalizó cuarto en la tabla de posiciones con 32 puntos detrás de Boca, River y Racing, el campeón de la mano de Mostaza Merlo. Ese día Colón formó con: Leonardo Díaz; Alcides Píccoli, Pablo Morant, Ariel Pereyra; Rodolfo Aquino, Diego Castagno Suárez, Javier Delgado, Dante Unali, Gabriel Migliónico; Claudio Graf y Darío Gigena. Jorge Fossati era el técnico de ese equipo y en el banco de suplentes estaba Joaquín Irigoytía, Germán Gerbaudo, Alejandro Capurro, Cristian Zermattén y Nicolás Hernández.
El recuerdo de Migliónico
«No recuerdo nada (risas). Tengo imágenes sueltas de antes y después, pero de ese día no tengo nada en la mente. Fue un nocaut y toda la memoria que tengo son de cosas puntuales después del golpe», recordó este martes en diálogo con LT10 el uruguayo Gabriel Migliónico, quien el 25 de agosto de 2001, el día en el que se reinauguraba el Brigadier López, recibió un golpe luego de una pelota parada que lo dejó inconsciente.
Esa jornada fue una verdadera fiesta, con una previa con shows musicales y la presentación estelar del equipo ante Nueva Chicago. Gaviota fue titular y el destino deparó que fuera un acto principal. Fue a buscar de cabeza un centro y se topó con la salida del arquero César Velázquez, que involuntariamente lo golpeó dejándolo en el suelo.

Particularmente, la acción terminó en gol, pero el delantero charrúa debió ser traslado al Hospital Cullen. Luego el árbitro del partido optó por la postergación del encuentro. «No tengo imágenes. Lo único que recuerdo es ver a mi señora cerca de la camilla y a (el DT Jorge) Fossati en los pasillos del hospital. Al otro día en una sala común sí volvió todo a la normalidad, pero es como que se me borró la memoria. Cosas que pasaron y nunca me di cuenta. Vaya saber por qué. Me baso solo en lo que veo por videos y fotos», explicó Migliónico.
La zurda del oriental era recordaba por ser vital en los tiros libres, pero casualmente ese día fue a cabecear. Precisamente le contó a Diez en Deportes por qué se dio así: «Así estaba diagramada la jugada, porque no iban a esperar que yo fuera a cabecera. Todos iban a marcar a (Pablo) Morant o al Pata (Ariel Pereyra). Entonces por eso fui, para aparecer por sorpresa. Por eso salto tan solo en ese gol. A partir de ese golpe, empecé a tirar yo los tiros libres (risas). La pegada se fue trabajando. Fue lo que hice. Ahí nace la idea de patear los tiros libres y los tiros de esquina».
En el final, dijo qué es lo que más extraña de Colón: «Lo que más recuerdo es el cariño de la gente. Eso que no era una persona muy social. No me iban a ir yendo a cenar y a eventos. Estuvo alejado en lo social. Solo salía de mi bunker por necesidad y la gente me hacía sentir su cariño igual. Es lo que más me queda del paso por Colón».
FUENTE: DIEZ EN DEPORTES