Colón sabe que si le gana a Aldosivi en Mar del Plata podría generar un golpe de quiebre en la lucha de arriba de la zona B de la Primera Nacional. Los tres puntos son muy necesarios para cortar la malaria de visitante que llegó a los seis encuentros, con cuatro derrotas y dos empates, y defender la cima.
Condimentos que se suman en una previa, donde hubo debate por la decisión de viajar este jueves por la noche en micro para ahorrarse una noche de alojamiento. De igual modo, tendrá el viernes para descansar y trabajar por la tarde, quedando luego concentrado. Lo ideal hubiera sido viajar en avión, pero los costos eran demasiados altos.
Todo suma en el cóctel de detalles, donde también se contempla la condición del campo de juego del estadio José María Minella. No solo lo utiliza el Tiburón, sino también Alvarado y Kimberley, por lo que le cuesta recuperarse. A eso se agrega la escasa atención por haber otras prioridades por parte de la municipalidad de General Pueyrredón, que lo tiene a cargo.
Es un escenario municipal, por lo que varios aprovechan sus instalaciones, que están cada vez peor. Apenas hay algunos empleados y se nota que varios espacios están deplorables. Una estructura donde hay peligro de derrumbe, como donde van las cabinas de prensa, a punto tal que no se acredita a medios de afuera, como el caso de los santafesinos.
Un Colón que debe volver a meterse en este tipo de reductos donde le cuesta adaptarse y por eso, es algo de lo que toman nota el cuerpo técnico y el plantel. Aldosivi conoce cómo sacarle provecho a esto, por lo que cada uno plasmará la estrategia que mejor crean.
Moho por todos lados, plantas que crecen entre el cemento, un techo agujereado que permite el paso de las gotas como si estuvieran en la peatonal y sobre todo, el nulo tránsito de hinchas. El resto circula normalmente. Hasta los vendedores de pororos y garrapiñadas, que teniendo millones de lugares para reunirse, reparten su mercancía debajo de aquellas butacas.
Pero eso no es todo, fierros sueltos, baldosas sin colocar, un espacio carente de energía eléctrica, vidrios semirotos y con la decoración escatológica de las palomas, focos quemados y una incontable suma de desperfectos severos que ponen en riesgo la actividad de padres, trabajadores y sobre todo, niños. En este contexto se presentará Colón en el Minella, un escenario emblemático en decadencia.
Fuente. UNO Santa Fe