Suena We are the champions, tan trillada como necesaria. Suena Queen, como no podía ser de otra manera; «queen», cuyo significado es «reina» y se escribe con Q de Quimsa, cuyo significado, por estas horas, es «rey». Rey de la Champions League Americas, el torneo continental de la FIBA que, después de un largo camino y una pandemia que demoró la definición, lo encontró como su primer campeón. Los de Santiago del Estero vencieron 92-86 a Flamengo de Brasil y se quedaron con el título.
En Quimsa se destaca la presencia de 4 basquetbolistas surgidos de clubes afiliados a la Asociación Santafesina de Basquetbol. Además del capitán Mauro Cosolito, nacido en Banco Provincial y con un largo paso por Unión, se destaca la presencia del base ex República del Oeste Nicolás Copello y las promesas juveniles Emiliano Toretta (surgido de Regatas Santa Fe) y Lucio Longoni, nacido deportivamente en Alma Juniors de Esperanza.
El modernísimo Antel Arena de Montevideo (Uruguay), el estadio cerrado más avanzado del continente, fue el escenario en que Quimsa tocó el punto más alto de su historia al cerrar el campeonato que reemplazó a la vieja Liga de las Américas y cuyas semifinales y final se retrasaron siete meses.
Lo hizo después de un partido digno de una instancia como esta, al que no le faltó emoción: hubo 12 cambios de liderazgo durante el encuentro, que los argentinos habían arrancado dominando hasta escaparse por 12 puntos en el cuarto inicial (23-11). El poderoso Flamengo, al comando del también argentino Franco Balbi, no se dio por vencido en esta final única a causa de la pandemia (en principio, este nuevo formato de la competencia establecía una serie al mejor de tres partidos).
Los dirigidos por el cordobés Sebastián González, de todos modos, volvieron a sacar diferencia en el segundo parcial y en los primeros segundos del tercer cuarto incluso llegaron a sacar 11 de ventaja (54-43), pero esos 10 minutos mostraron la mejor cara de Flamengo, que remontó con un parcial de +16 para entrar al último cuarto cinco arriba (68-63). Todo lo que el equipo argentino capitalizaba cerca de la pintura y cuando apostaba a la rotación (su banco aventajó al de los brasileños 45-21) lo dilapidó con las pérdidas y los puntos fáciles que le cedió a los de Río de Janeiro tras ceder la pelota.
Sin embargo, con mucha actitud, tal como había demostrado al darle vuelta la semifinal a San Lorenzo en el estadio de Obras y al ganarle en suplementario, Quimsa otra vez se adueñó del partido cuando quedaban cinco minutos y medio y fue inteligente para administrar y cuidar la pequeña ventaja fortaleciendo su defensa en los momentos decisivos. Los santiagueños se apoyaron en la soberbia actuación del estadounidense Brandon Robinson, un trotamundos que tuvo muy buenos pasos por Canadá, Alemania y Chile y que de inmediato esta temporada se erigió como una de las figuras de la Liga Nacional, promediando casi 20 puntos por noche.
El norteamericano -que hasta se fue a jugar a México mientras duró el parate en Sudamérica- completó una planilla de 26 puntos (9-15 en tiros de cancha), 5 rebotes, 2 asistencias, 2 tapas y 1 robo, lo que le valió ganarse el premio al Jugador Más Valioso de la final y un elogio muy particular del entrenador González el día del cumpleaños de Maradona. «Nosotros le decimos El Diego; él sabe que tiene mucho poder de gol, que puede tomar decisiones y tiene libertades; y nosotros sabemos lo que nos puede dar», expresó el entrenador.
Otros puntos altos en La Fusión fueron Diamon Simpson (17 puntos, con 8-9 tiros de cancha y 6 rebotes) y Nicolás Copello (11 tantos, 6 capturas en el tablero y 3 asistencias). En Flamengo, Balbi acumuló 14 puntos, 6 rebotes y 5 asistencias y tuvo la mejor valoración de su equipo (20) pero no le alcanzó para torcer el destino del partido. Fundado hace apenas 31 años a partir de la fusión de tres clubes (de ahí su nombre, dado que en lengua quichua «kimsa» significa «tres»), este es el título más importante de una institución que en la última década -y el último lustro en particular- se acostumbró a pelear bien arriba. Los santiagueños suman esta Champions League a la vitrina donde ya descansaban los trofeos de la Liga Nacional de Básquet (2015), la Liga Sudamericana (2009), el Súper 8 (2014), el Súper 20 (2018) y la Copa Argentina (2009).
Fuente: Clarín.