Inicio BasquetLeandro Lezcano y la experiencia de los árbtiros en las burbujas de FIBA y de la Liga Nacional

Leandro Lezcano y la experiencia de los árbtiros en las burbujas de FIBA y de la Liga Nacional

by Luciano Villarroel

Leandro Lezcano, árbitro internacional de básquet, habló con Basquetboleando. Brindó detalles de su experiencia en las burbujas de las Ventanas de FIBA y la Liga Nacional. Además, de cómo convivir y seguir adelante en tiempos de pandemia, entre otros temas. El árbitro santafesino, fue parte de una de las últimas Ventanas FIBA, más precisamente en Indianápolis. En ese lapso, dialogó de varios temas con Basquetboleando.

-¿Qué partidos te han tocado arbitrar en la última Ventana de FIBA?

-LL: “Estuve en la burbuja de Indianápolis de la AmeriCap FIBA. Estamos todo el tiempo en el hotel, buscamos la comida y comemos en la habitación. No se puede salir, hay seguridad que no te deja salir. Al lado del hotel hay un complejo, que tiene una cancha donde se realizan los partidos. Algo que sería difícil de armar en nuestro país, por cuestiones de infraestructura, más allá de los gastos económicos. En la implementación de la burbuja, tuvimos todos los días un test de PCR por la cuestión del Covid. Uno de los partidos que dirigí fue Puerto Rico- México y el otro fue Estados Unidos- México”.

-¿Cómo fue la rutina diaria durante la burbuja?

-LL: “En el hotel, cada equipo tiene un piso. Los árbitros tenemos un horario para ir a una sala de entrenamientos durante una hora. Tiene una máquina para correr, pesas. Yo tengo un TRX y entreno en la habitación. Además, soy Profesor de Educación Física y doy clases en escuelas, así que también aprovecho el tiempo para hacer actividades del trabajo. Más no se puede hacer, ni siquiera hay una terraza para salir a tomar aire”.

-¿Cuáles fueron las sensaciones de la vuelta a la competencia en Liga Nacional?

-LL: “Es y se hace difícil. Es complicado al no tener tanta infraestructura. Por otro lado, una vez que empezas a tener contagios y se hace una cadena. Ojala se pueda aprender lo que paso, que se puede llevar bien la próxima etapa y reducir los contagios. Más allá de la organización hay muchas cuestiones de cuidados personales. Hay responsabilidad en cada uno de los integrantes de los equipos, árbitros y todos los que participan de la burbuja. Todos en mayor o menor medida hemos cometido alguna “irresponsabilidad. Así que eso tenemos que mejorarlo. Es ahí donde tenemos que apuntar porque no tenemos la estructura para jugar en un solo lugar, cada uno encerrado en su piso, no es viable en el país. Tenemos que apuntar a la responsabilidad de cada uno. Mejorar lo que se hizo mal y ver cómo se puede llevar adelante con la competencia con los menores riesgo posibles”.

-En tu caso particular ¿Podías aislarte del contexto que los rodea o eso influía al momento de arbitrar?

-LL: “Personalmente, lo más difícil fue fuera de la cancha. Es como que estas esperando en que momento te puede tocar. Es una sensación rara. Tengo un spray de alcohol en el bolsillo, entonces me lo pongo, después toco el balón y luego el silbato que te lo llevas a la boca. Entonces, no sé qué posibilidad de contagio habrá. Es tratar de evitar el traspaso del contagio, en caso de que este el virus rondando. Después, tratar de mantener distancia y no hablar de frente con ningún jugador para evitar el contagio. Además, de no saludarnos con gestos. Son cosas que se aprenden y con las que hay que convivir. Después al momento de dirigir no y tampoco creo que los jugadores estén pensando esas cuestiones al momento de jugar. Fuera de la cancha si es difícil el hecho de estar encerrado y estar pendiente de que te hacen test seguidos. Más que nada el estrés que tenés esperando el resultado”.

-¿Dónde estaban los árbitros, mientras se desarrollaron las dos primeras semanas de Liga Nacional?

-LL: “Todos estábamos en un hotel. Nadie estaba en su casa o departamento. Una vez, que se confirmaron casos positivos, los llevaron a otro hotel. Para que estén contenidos por los médicos y demás especialistas. A lo último, comíamos de manera individual, siempre tratamos de mantener la distancia. El problema es que una vez que se instala el virus es algo muy difícil. Porque, por ejemplo, me paso de dirigir a una persona que termino infectada pero a mí ni me paso nada. No sabes en que momento y situación se da todo. Yo compartí habitación con Silvio, cada uno tenía su mate. Es una persona que se cuida muchísimo, pero se terminó contagiando igual. Entonces, no entendés como termina pasando igual. No es algo lógico, incluso los médicos tampoco saben al cien por cien sobre el tema. Hay cuestiones que vamos aprendiendo entre todos”.

Fuente: Basquetboleando

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