Ya pasó Central Córdoba, se analizó a fondo el partido, se tomó nota de lo que se hizo mal y urgentemente hay que hacer borrón y cuenta nueva, dar vuelta la página y pensar en un partido durísimo como será el del viernes a las 22.15 en el 15 de Abril ante un San Lorenzo que llega herido luego de haber perdido el clásico con Huracán.
Unión necesita recuperarse, pero también debe alcanzar una regularidad que hoy le falta. El equipo pisó los dos extremos en apenas cuatro días. Jugó muy bien, ganó, goleó y gustó ante Gimnasia y Esgrima de Mendoza. Pero enseguida, en Santiago del Estero (y en un escenario en el que perdió cada vez que jugó, como es el Madre de Ciudades), se fue al otro límite y produjo la actuación más floja en lo que va del campeonato.
Las posibles modificaciones
El desgarro de Fascendini (podría perderse hasta cuatro partidos) ya obliga a una modificación: el regreso de un jugador cumplidor como Juan Pablo Ludueña para integrar la defensa. Después, la idea del técnico es tocar algo más del equipo. ¿Qué sería?, una chance es que Del Blanco vuelva a la posición de lateral por izquierda, con lo que se abriría una puerta en la mitad de la cancha. ¿Será para Fragapane?, ¿Palavecino?, ¿Palacios por izquierda y Misael Aguirre adentro? Son apenas algunas de las alternativas que se empezarán a vislumbrar en los entrenamientos que quedan.
Más allá de esto, hay al menos nueve jugadores que tienen el puesto asegurado para el viernes. Mansilla, Vargas, Maizon Rodríguez, Ludueña, Mauro Pittón, Profini, Del Blanco, Estigarribia y Tarragona van a estar en el equipo que recibirá a San Lorenzo. Y es muy posible que también haya que agregar a Palacios, que viene siendo un cambio seguro de Madelón en los segundos tiempos de todos los partidos.
Entre el partido con los mendocinos, que Unión ganó con holgura en el resultado y en el trámite, y el partido con Central Córdoba, apenas se dio una modificación: el regreso de Fascendini en lugar de Ludueña. Conclusión: los mismos que brillaron en la noche del 15 de Abril con los mendocinos, defeccionaron en el Madre de Ciudades con los santiagueños. Y apenas habían pasado 96 horas.
Fuente: El Litoral