Colón empató 0 a 0 este domingo ante Ciudad de Bolívar en el estadio Brigadier General Estanislao López, por la fecha 17 de la Primera Nacional y con arbitraje de Fabrizio Llobet. El equipo de Ezequiel Medrán llegó a su cuarto empate consecutivo tras las igualdades frente a Estudiantes de Buenos Aires, Mitre de Santiago del Estero y Almirante Brown, una racha que refleja una constante: el Sabalero genera más que sus rivales, pero no logra transformar esa superioridad en victorias.
La historia del partido volvió a exponer esa realidad. Durante el primer tiempo, Colón fue el equipo que más buscó y el que contó con las ocasiones más claras para abrir el marcador. Después de un comienzo marcado por las imprecisiones, el conjunto rojinegro comenzó a crecer desde la movilidad de Ignacio Lago, las proyecciones por derecha y el trabajo de Alan Bonansea en el área.
La primera llegada importante fue justamente para Bonansea, que a los seis minutos conectó un cabezazo que pasó muy cerca del palo izquierdo. Con el correr de los minutos, Ciudad de Bolívar mostró personalidad y no se refugió cerca de su arco, aunque tampoco consiguió generar demasiado peligro sobre el área defendida por Budiño.
La mejor versión de Colón apareció en el tramo final de la primera mitad. A los 26 minutos, Lago sacó un remate desde afuera del área que se estrelló en el travesaño. Más tarde, Bonansea volvió a quedar cerca del gol, pero Martínez salvó sobre la línea cuando la pelota parecía tener destino de red.
La presión rojinegra se intensificó y llegaron nuevas oportunidades. Sarmiento exigió una gran respuesta de Agustín Rufinetti y luego Allende desperdició otra ocasión favorable. El 0 a 0 al descanso resultó injusto para un Colón que había hecho méritos suficientes para irse en ventaja.
Sin embargo, en el segundo tiempo la historia cambió. El Sabalero mantuvo la iniciativa desde el arranque y tuvo una aproximación con una chilena de Pier Barrios que encontró bien ubicado al arquero visitante. Pero con el correr de los minutos perdió claridad y profundidad.
Los cambios introducidos por Medrán buscaron revitalizar el ataque. Ingresaron Godoy, Toledo e Ibarra, mientras que más tarde se produjo el debut de Máximo Ingravidi en reemplazo de Julián Marcioni. Sin embargo, las variantes no lograron modificar el desarrollo.
Colón avanzó en el campo, pero le costó enormemente transformar la posesión en situaciones concretas. El equipo mostró voluntad para atacar, aunque sin ideas claras en los últimos metros. La circulación fue lenta, las decisiones equivocadas se repitieron y la generación de juego prácticamente desapareció.
Marcioni tuvo una tarde discreta y nunca consiguió desequilibrar por su sector. Mientras tanto, Ciudad de Bolívar encontró comodidad en un planteo que apostó a esperar y salir rápido de contragolpe, logrando neutralizar gran parte de los intentos rojinegros.
La muestra más clara de las dificultades ofensivas fue que la primera situación de verdadero riesgo para Colón en el complemento recién llegó a los 40 minutos, cuando Bonansea remató al arco y Peinipil no alcanzó a conectar para empujar la pelota.
El pitazo final de Llobet encontró a un Colón dominador desde la intención, pero nuevamente sin eficacia. La sensación se repite partido tras partido: el equipo genera, busca y propone más que muchos de sus rivales, pero sigue sin encontrar las respuestas necesarias para romper los empates
Fuente: FM Sol