Inicio ColonUn grupo de sabaleros restauró y donó una silla de ruedas para un paraguayo que conocieron en la final del 9/11

Un grupo de sabaleros restauró y donó una silla de ruedas para un paraguayo que conocieron en la final del 9/11

by Luciano Villarroel

Después del éxodo sabalero a Paraguay, llegó el agradecimiento de los hinchas al pueblo del vecino país mediante una acción solidaria.

Se trata de la iniciativa de un grupo de hinchas santafesinos que se unieron para conseguir y restaurar una silla de ruedas para un hombre que vive en la ciudad de Luque, al este de Asunción, y que se encontraba postrado tras un accidente cerebrovascular (ACV). Lo conocieron en noviembre del año pasado cuando viajaron al país vecino a ver jugar a Colón la final de la Copa Sudamericana contra Independiente del Valle.

«Eran vecinos de la casa que alquilamos y a su vez la cuidaban. Su mujer nos ayudó mucho y un día fui a pedirle algo y cuando me asomé vi a su marido atado en una silla atado a una silla plástica. Cuando le pregunté, ella me dijo que el señor había sufrido dos ACV y no podía caminar, pero que era imposible conseguirle una silla de ruedas», relató a Aire Digital Javier Ortola, el sabalero que motorizó la iniciativa solidaria.

En el viaje de regreso a Santa Fe, Javier no podía dejar de pensar en Wilfrido y su señora Nayeli que hasta les habían dado agua caliente para tomar mates. Así fue que se le ocurrió la idea de conseguir una silla de ruedas y enviarla de alguna manera a Paraguay.

Publicó en redes sociales la historia y Adrián Mazza -otro hincha rojinegro- se sumó donando la silla. Después su suegro Oscar Falomir, también Sabalero, la desarmó, la restauró y hasta la ploteó con un escudo de Colón y la frase «¡Gracias Paraguay!».  Una vez listo el trabajo, otra vez recurrieron a las redes sociales para poder trasladar la silla a la ciudad de Luque y entregársela a la familia paraguaya.

Fueron muchas las personas que se ofrecieron, pero finalmente fue David Puig, un amigo de la familia que había viajado ya en noviembre con ellos al país vecino, el que volvió a hacer los poco más de 900 kilómetros y ayer entregó la silla a Wilfredo y su señora. «Están muy contentos. Son gente humilde y allá a través del estado es imposible conseguir una silla de ruedas. Es algo chiquito que pudimos hacer entre varios locos y salió», dijo con humildad Javier con todo el pueblo paraguayo tras

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