La semana pasada el presidente de Colón José Vignatti retornó desde Qatar y a partir de allí comenzó a gestionar en relación al armado del plantel. Es sabido que ante la ausencia de un secretario deportivo, las negociaciones las llevará adelante el máximo dirigente rojinegro. Y no son pocas las cuestiones que debe resolver. Las primeras de ellas tienen que ver con la desvinculación de algunos jugadores con contratos vigentes pero que no serán tenidos en cuenta. La más sencilla es la de Mario Otazú, el jugador paraguayo tiene seis meses más de vínculo, pero en los próximos días se rescindirá el contrato.
Por su parte, la dirigencia de Colón está intentando arreglar la salida de otros dos futbolistas. Uno de ellos es Julián Chicco, quien no está entre las preferencias de Marcelo Saralegui y el otro es Juan Sánchez Miño. A ambos le quedan un año de contrato y se intentará llegar a un acuerdo. Y no se descarta que la dirigencia busque rescindir algún contrato más. La intención es achicar el plantel con jugadores que no son tenidos en cuenta, para luego reforzarlo. Pero antes de eso, Vignatti tiene que definir la situación de Paolo Goltz y Luis Rodríguez.
En el caso del marcador central, aún no definió su futuro más allá de que tiene la oferta de Colón para renovar su contrato por un año más. Mientras que el oriundo de Simoca tiene decidido no jugar más con la camiseta rojinegra y ahora resta llegar a un acuerdo para su desvinculación. En lo que refiere a los refuerzos, por el momento no se avanzó en ninguna negociación, pero se sabe que serán entre cinco y seis los jugadores que se sumarán. Pero para ello, los directivos primero irán a fondo para definir las desvinculaciones y después sí pensar en potenciar al plantel.
Fuente: UNO Santa Fe