El nuevo coronavirus puede ser letal, o nada del otro mundo. Puede dejar a una persona en la unidad de cuidados intensivos conectado a un respirador, aislado de su familia y enfrentando una muerte solitaria; o puede llegar e irse sin dejar una marca, como un patógeno fantasma que es más rumor que realidad. Tras más de 14 meses en una pandemia que ha matado y seguirá matando a muchas personas alrededor del mundo, los científicos todavía están tratando de entender la naturaleza enormemente cambiante del COVID-19, la enfermedad causada por el virus. Hoy, algo aliviados, los seres humanos, agradecen la vacuna que llega lentamente para ayudar a no sufrir, a no morir. Tanto y tan poco.
En Santa Fe, más allá de lo que estamos viviendo, contagios y muertes a diario, la ciudad, uno de las más futboleras de nuestro país, todavía no entendió lo que está pasando o lo que puede pasar si no tomamos conciencia. El Litoral, como en cada clásico de los equipos de Santa Fe, entrevistó, entre otros, a Anahí Carrizo, la capitana, la más importante, la dueña de la pelota en el equipo de fútbol femenino del sabalero. Sin saber que afuera de la cancha también es y será una de las grandes batalladoras en su lucha contra el virus. En la primera línea y perteneciendo al área de salud se animó a dar una opinión sobre el partido de hoy, sin antes dejar un mensaje tan importante como conmovedor para los hinchas de uno y otro equipo.
-¿Qué es el fútbol para vos?
-Es pasión, amor por el deporte… Hoy, es una salida al tremendo estrés que enfrentamos diariamente tratando de salvar vidas humanas. La realidad indica que estamos mal, muy mal y parece que no terminamos de entenderlo. Los hospitales están completos y por eso necesitamos que se cuiden que se protejan y cuiden a los demás. El domingo se juega un partido de fútbol, nada más. La vida después del clásico debe seguir, debe continuar y para que eso ocurra no debemos festejar nada fuera de nuestras casas.
-¿El peor día ya llegó o debemos seguir esperando?
-Todos los días son complicados, difíciles. Ojalá podamos hablar del virus en tiempo pasado pero no. La realidad indica que falta mucho y por eso pedimos a todos que se cuiden. No debemos llegar al momento de tener que elegir a quien atendemos y a quien, no. Acá hay guerreros de la salud y en eso se pueden quedar tranquilos. Estamos dispuestos a dar todo para cuidar personas o salvar las vidas de los más complicados.
-¿Sos fuerte ante la adversidad?
-Soy un ser humano como cualquiera. Me duele ver la realidad y por eso, como todos mis compañeros, damos todo para seguir adelante en ésta lucha cruda y real.
-¿Se soporta el dolor ajeno?
-Muchos creen que somos imbatibles y la verdad que nos caemos a pedazos. Hay momentos que te dan ganas de salir corriendo pero no, hay que estar porque amamos ésta profesión.
-Después de terapia ¿Cómo se llega al hogar?
-La salida del hospital siempre es complicada. Hacés dos pasos y mirás hacia atrás porque al día siguiente no sabés quien se fue de éste mundo y quién espera a ser salvado.
-Lágrimas y contención van de la mano. ¿Quién te protege y entiende cuando llegas a tu hogar?
-Mi pareja es la contención, la descarga, el amor y el abrazo que necesitamos cada día. Hace uno días lloré mucho tiempo, no tenía consuelo, la pasé mal….
-¿Tenía que ver con la realidad?
-Sí, no pude soportar tanto dolor. Después, con la descarga lógica de emociones fuertes, todo vuelve a la realidad y volvés a empezar.
-Con éste relato ¿qué lejos queda un partido de fútbol?
-Soy muy sabalera y deseo que gane Colón para aliviar tanta angustia. Hoy, como está planteado todo, no se si podré ver el partido. La mente y el corazón están en otro lugar. No faltará oportunidad para volver a sentir la pasión que despierte en mí Colón.
Fuente: El Litoral