Un cambio obligado y quizás la posibilidad de alguna otra variante, pero táctica, es lo que está pensando el Vasco Azconzábal para armar el equipo que jugará el clásico del domingo. La variante obligada es la salida de Blasi (con Covid) y la duda entre Federico Vera o Gerometta. Después, habrá que ver si el técnico mantiene a Borgnino entre los titulares o si le devuelve ese lugar a Kevin Zenón.
Más allá de alguna modificación temporaria, como por ejemplo lo hizo ante Independiente al colocar a Peñailillo en una posición de volante interno y no abierto por el costado, Unión viene jugando con un esquema que ha mantenido desde el comienzo del torneo. Ultimamente ha conseguido cierta estabilidad defensiva, a partir de las dos goleadas sufridas ante Vélez y Talleres, pero el equipo ha perdido soltura, creatividad y capacidad para generar situaciones de gol. Además, le cuesta también concretar, al punto tal que está entre los tres equipos con menos cantidad de goles a favor del torneo y no disfruta de algún gol de sus delanteros desde la cuarta fecha, datos elocuentes que dan fe de esta suerte de «anemia» ofensiva, aunque también ha ganado en solidez atrás y se lo nota un poco más equilibrado en ese aspecto.
Moyano; Vera o Gerometta, Calderón, Portillo, Corvalán, Peñailillo; Acevedo, Cañete; Zenón o Borgnino, García y Gastón González es una posibilidad, aunque con el Vasco nunca se sabe.
Respecto de la concentración del plantel, Unión viene haciéndolo pero en forma parcial cuando juega como local. Es decir, concentran algunos jugadores (aproximadamente la mitad de los que firman planilla). ¿Se repetirá el esquema o cambiarán?. Si cambian, tendrán que ir a un hotel porque en Casasol no podrán concentrar de a uno por habitación por falta de lugares.
Fuente: El Litoral