Primero fue lograr contar con un predio propio, y posteriormente llegó a finales del año pasado la cancha propia. El Centro Cultural y Deportivo El Pozo es uno de los clubes de la Liga Santafesina más modernos con menos años de existencia, pero con crecimiento sostenido en todos los aspectos. Al igual que en todos los deportes, a partir de la pandemia de coronavirus, y las disposiciones legales vigentes, la Liga Santafesina de Fútbol suspendió todas las actividades, y El Pozo no quedó ajeno a dicha situación.
«El tema del coronavirus nos tomó como a todos, sin saber de lo que se trataba, y si bien estábamos viendo lo que estaba pasando en otros lugares del mundo, no nos imaginábamos como nos iba a afectar a todos nosotros. Fue un cambio de vida y que creo que hay cosas que hemos aprendido que nos durarán por toda la vida» le dijo Martín Montenegro a UNO Santa Fe. El vicepresidente del Centro Cultural y Deportivo El Pozo sostuvo que «todo esto truncó un poco los objetivos que nos habíamos propuesto a principios de año, la verdad es que nosotros teníamos un campeonato económico, acomodarnos un poco, ya que estos primeros años sirvieron de aprendizaje y ver de que se trataba todo. Ibamos a poder cumplir el sueño de ser locales en nuestra cancha».
En relación a la nueva cancha que disponen desde octubre pasado, el dirigente señaló que «Más allá de que era un gasto de los fuertes que teníamos ya que debíamos alquilar una cancha para poder jugar, y que algunas categorías puedan practicar, como lo fue la Vuelta del Paraguayo, a quien solo tenemos palabras de agradecimientos ya que siempre apoyó y acompañó al Pozo. Nos brindó sus instalaciones para que nosotros nos sintamos como en casa. Y este año ibamos a tener una oportunidad única por primera vez de poder proyectar un Pozo en su barrio».
En relación a como están pasando la cuarentena dispuesta por las autoridades sanitarias expresó que «nos tocó jugar un partido, unas prácticas diferentes, estamos aprendiendo nuevas formas de comunicarnos con estas aplicaciones. Nos ayuda a vincularnos en estos tiempos de pandemia. De esta manera los profes se van comunicando con los chicos para indicarles el trabajo y que no se pierda todo el trabajo físico. No es igual, no es lo mismo, pero es una forma de estar, de conocer y saber que estamos ahí. Muchos chicos no la han pasado bien, porque cuesta, entonces el club también tiene ese rol social».
En lo deportivo El Pozo se preparó con mucho compromiso para afrontar el Apertura liguista, sobre lo cual Montenegro contó que «hicimos una buena pretemporada, si bien fue complicado en algunos momentos, no fue fácil y desde la cuarentena tuvimos que armar todo desde cero. Con un técnico nuevo, tanto en primera como en reserva, un conductor deportivo, y gente que se sumó a colaborar para hacer frente a esta sexta temporada. Llegamos con una buena base, un mismo objetivo, y que es el de estar arriba. Queríamos contagiar ese sentido de pertenencia al jugador más grande, que realmente sienta el esfuerzo que hace el club para que ellos puedan jugar domingo a domingo».
«El nuevo entrenador Nacho Fernández fue el nombre que surgió cuando se empezó a pensar cual iba a ser la nueva temporada, ya que Gustavo había decidido dar un paso al costado. Al margen de ser un muy buen técnico, es una excelente persona, con un corazón enorme, que la verdad tiene un sentido de pertenencia al club admirable. No le fue fácil de alejarse del club, por el momento, como para despejar un poco, luego de dos años duros y muchas necesidades. Supo domar todo es inconveniente que veníamos arrastrando, y se merecía un poco de aire, para volver con más fuerzas», sostuvo sobre el ingreso de Ignacio Fernández quien reemplazó en la conducción técnica del plantel superior a Gustavo Harasimuk.
A cerca del presente de El Pozo, más allá de lo deportivo, el vicepresidente resaltó que «el club está como todas las instituciones que les toca vivir y transitar esta etapa. Estamos complicados en cuanto al recurso económico, El Pozo es un club populoso, pero con la cuota societaria venimos bastante complicados. Cuesta al no haber prácticas que el padre se acerque. No son chicos del barrio sino que también los hay de toda la costa. Entonces es bastante complicado por el tema del traslado. Tuvimos que hacer beneficios para poder seguir manteniendo todo el club.
Ante esta situación complicada por el parate de muchas actividades, el dirigente de El Pozo comentó que «también tratamos de darle una mano a aquellos profes que hoy la están pasando mal, que están parados, que muchos de ellos trabajan en algún gimnasio o escuelita y no lo están pudiendo hacer. Tratamos de poder darle una mano, y que mejor si se la podemos dar entre todos. Lo que le espera a El Pozo es muy grande, viene creciendo a pasos agigantados, y en cinco años se consiguieron un montón de cosas. Creció en actividades, en chicos, en manera de laburo, en disciplinas, en infraestructura y en instalaciones. Todavía tiene mucho más por crecer, y estamos lejos de tocar el techo».
Fuente: UNO Santa Fe