Inicio Basquet Juan Fernández: “Quiero aprender pero también un lugar en Tokio”

Juan Fernández: “Quiero aprender pero también un lugar en Tokio”

by Luciano Villarroel

El ala pivote de 18 años y 2m10 admite su emoción por estar citado a la preselección, aunque no lo toma sólo como para hacer experiencia. “Ojalá pueda hacer un buen Mundial U19 y ganarme un sitio entre los 12”.

“Tengo muchas ganas de entrenar con él, aprender a su lado pero también ver si le puedo meter algunas bandejitas en la cara”. Juan Francisco Fernández tiene 18 años pero, más allá de la emoción que le genera haber sido convocado a la preselección argentina para los Juegos Olímpicos, no se achica y tira, entre risas, una frase que marca su ambición. “Estar junto a Luis (Scola) es un sueño, un objetivo, pero yo soy así, competitivo y me encantaría poder enfrentarlo y ganarme un lugar para Tokio”, deja claro en charla con Prensa CAB. Algunos de los pibes de hoy en día vienen así. Pasó con Leandro Bolmaro en el 2019, cuando llegó a la preselección con 19 años y no estuvo lejos de ganarse un lugar en el Mundial a pura determinación. Y ahora se repite con este ala pivote santafesino de 2m10 que no estaba en el radar de muchos, pero hace rato se viene destacando en selecciones menores y hasta en España, donde estuvo entrenando con el equipo de la ACB del Fuenlabrada y, a la vez, fue la figura de la filial que logró el ascenso a la tercera división (LEB Plata) hasta ganarse la citación de Sergio Hernández.

“Cuando me dijeron que estaba convocado realmente fue un momento increíble, de mucha alegría, obviamente, y de satisfacción por todo el esfuerzo que vine haciendo. Yo, un poco me hacía a la idea de que podía estar en la preselección, por lo que venía escuchando. Incluso me entrenaba con la cabeza puesta en que podía estar. Por suerte se me dio, me llamaron, aunque por momentos todavía no me lo termino de creer y me siento muy emocionado. Quede o no entre los 12, esto es muy motivante para seguir entrenando y progresando. Es un enorme incentivo para mí”, contó quien promedió 14 puntos y 5.7 rebotes en la última temporada de la Liga EBA española.

-¿Y por qué sentís que te llamó Oveja y su cuerpo técnico?
-Porque creo que puedo aportar muchas ganas y garra, por así decirlo. Si quedo, los minutos que juegue voy a entrar al 200%. Yo creo que vieron eso más que nada, que si me dan una oportunidad la voy a aprovechar.

-Pero en ese sentido muchos jugadores pueden decirme lo mismo, pero algo te deben ver diferente. ¿Es tu talla, la versatilidad, el tiro, la mentalidad que mostrás? Si tuvieses que decir algo tuyo, ¿qué te gusta de vos?
-Yo creo que mi mentalidad ganadora, por así decirlo. Todo lo que juego lo quiero ganar. También creo que es un poco de todo: el tiro, ser alto, tener brazos largos, mi capacidad para el rebote.

-Medís 2m10 y Argentina no ha tenido mucha altura en general y menos con tu versatilidad. Vos tenés la talla, esa característica y ya con roce europeo. No estuviste jugando ACB pero sí entrenando con el equipo y ascendiste a la tercera división siendo importante. No es poco.
-Sí, es verdad. En Fuenlabrada tuve la oportunidad de tener bastantes entrenamientos con el primer equipo y me fue bastante bien. No es que me falten muchas cosas por así decirlo, ya conozco más o menos el mundo profesional y me siento cómodo en ese ámbito.

-Volviendo a tu personalidad. Me dijeron que no le tenés miedo a nada. Que no vas a ir a hacer experiencia sino a ganarte un lugar. El mismo Oveja Hernández dijo que no le regala un lugar a nadie y que el que está es porque tiene chances de quedar. Más allá de que no vas a ir a Las Vegas por estar en tu Mundial las chances de quedar están.
-Sí, es así como yo lo pienso. Si estoy entre los 15 no es para hacer experiencia y nada más. Quiero ganarme un lugar entre los 12 e ir a Tokio más allá de querer aprender.

-Obviamente que debés estar contento, porque vas a tu Mundial, en una categoría que te fue esquiva, pero al mismo tiempo, como se superpone con la preparación, te perdés de ir a entrenar a Las Vegas con la Mayor. ¿Cómo te juega esto?
-No sé bien cómo es el tema, si voy a ir al Mundial todavía. Me jode un poco perderme Las Vegas, pero me pondré contento si juego el Mundial, sobre todo porque lo haré con mi categoría, con muchos que son mis amigos, pero obvio que me molesta perderme Las Vegas con la Mayor.

-Anteriormente ya pasó con Scola en 1999, que era un talento precoz como vos, tenía su Mundial y decidieron que fuera a la Mayor. Lo cierto es que ya ha pasado y si te citan es porque si te ven bien en el Mundial se te pueda dar lo de la Selección. ¿Por qué no?
-Espero que pueda jugar bien el Mundial y tener un lugar. Como ya dije, yo juego todos los partidos para ganar y ojalá se de esa forma.

-Con tu categoría te perdiste el Sudamericano U17 y el FIBA Américas U18 por la pandemia. Ya has jugado otros Mundiales, pero tenés la oportunidad de hacerlo con tu categoría. ¿Cómo ves a esta camada?
-Nos veo bien. En los Mundiales que fui me di cuenta que puede pasar cualquier cosa. Podés ganarle a cualquiera y también podés perder contra cualquiera. La veo bien, si bien todavía nos falta un poquito yo creo que en la próxima concentración vamos a poder pulir todos los detalles. Si jugamos bien y conseguimos todos los objetivos que nos planteamos podemos ganar partidos y ponernos bien arriba. Pero también podemos perderlos y estar abajo, ¿no? Cualquiera de las dos es posible.

-Es cierto que por ahí les falta un poquito de altura, pero la idea es jugar rápido, aprovechar el perímetro y la versatilidad que tiene esta camada, por lo que decía el DT Dani Farabello.
-Un poco me molesta que se diga que no hay altura porque yo no lo veo tan así, o que sea tan importante. Es un factor, pero le doy más importancia a las ganas que cada uno tiene. Por ejemplo, un rebote lo gana el que tiene más ganas de agarrarlo, no siempre el más alto. Si vamos convencidos y con las ganas de sacar cada partido, porque en estos torneos hay que ir paso a paso, podemos ganar varios partidos.

-Sos una voz autorizada dentro de tu camada porque ya jugaste dos Mundiales, dando años de ventaja. Sabés lo que es estar ahí. ¿Sos un líder vocal, de hablar en los entrenamientos?
-Sí, hablo bastante en los entrenamientos, porque siempre trato de entrenar al máximo, para ganar. Para eso tenés que estar en muchos detalles. Si bien es al entrenador al que le toca, yo trato de, si hay algo en lo que puedo ayudar, decirlo y hacerlo.

Del fútbol al básquet, un talento precoz

Juan Francisco siempre fue alto y jugaba al fútbol en Santa Fe. Hasta que, por una decisión personal, se cambió de deporte y él lo explica así. “Es verdad, jugaba al fútbol, en varias posiciones. Primero de 9, pasando el tiempo me fueron tirando más atrás porque crecía mucho. Los últimos años terminé jugando de defensor central. Hubo un año en que me cansé del fútbol, porque individualmente ya era malo, hay que aceptarlo. Como siempre me habían dicho que pruebe con el básquet y yo no quería saber nada dije ‘bueno, vamos a probar’. Fui y me terminó gustando”, revela.

-Empezaste a destacarte rápido y vas a un torneo en Turquía, un U16, que ahí te ven y empieza todo el cambio en tu vida, ¿no?
-Sí, fue así. Ahí conocí a quien hoy en día es mi agente. Fuimos con esta camada que está ahora y nos hicimos muy amigos. Se armó un buen grupo e hicimos un buen torneo. Ahí fue que empezó todo.

-En 2018 tenías 15 años cuando fue el Mundial en tu casa, en Santa Fe, dando dos de ventaja. Y jugaste bien, promediando 8.7 puntos y 7.6 rebotes. ¿Cómo fue esa primera experiencia?
-Ese torneo fue una de mis primeras experiencias junto con el de Turquía. Además, como dijiste, estaba dando más de un año de ventaja. Yo quería ver cómo estaban los jugadores de otros países y me noté con buenas sensaciones. Te diría que podría haber hecho un mejor Mundial, pero jugué bien, me sentí cómodo en el equipo. Tomé ese torneo de referencia para saber dónde estaba y qué me faltaba, y creo que pude aprovecharlo al máximo. También, como ya mencionaste, estaba en mi ciudad, con todos mis amigos y jugando para Argentina. Fue una gran experiencia.

-Después de ese Mundial es que te vas a España.
-Terminé la temporada acá en diciembre (de 2018) y me sumé al equipo en España ya en enero, a mitad de su temporada. Tenía 16 años.

-Te fuiste a España con 16. Difícil decisión, ¿no?
-No fue una decisión tan difícil porque mi familia siempre me apoyó en lo que yo quería y mis amigos también. Si bien fue difícil los primeros meses por estar fuera de casa uno se va acostumbrando. También me ayudaron en Fuenlabrada y se me hizo más fácil.

-¿O sea que no fuiste de sufrirlo y querer volverte, como le ha pasado a tantos chicos que se fueron a tan corta edad?
-No, bueno, hubo un montón de veces que dije ‘no aguanto más, me quiero volver’, pero también tenía ahí a mi agente que me ayudó mucho. Fue más un amigo que un representante. También mis compañeros de equipo me apoyaron mucho y pude aguantar por suerte.

-Vamos al otro Mundial, el U19 en Grecia en 2019, con la muy buena camada del 2000 de Bolmaro, Farabello, Juani Marcos, entre otros. Un Mundial que tuvo momentos buenísimos y terminó abruptamente, pero debe haber sido otra gran experiencia, también dando años de ventaja.
-Sí, fue muy buena, pese al hecho de que ganamos los primeros tres partidos y nos enfrentamos con Puerto Rico, que iba 0-3, perdimos y quedamos afuera. Aprendí mucho de esa experiencia, del hecho de haber ganado los primeros tres y perdiendo uno solo estábamos eliminados. Por ahí la gente dice que es injusto pero para mí no es tan así. Hay que ir partido a partido y ganar el que toca. Tuvimos la mala suerte de que perdimos, pero aprendí de esa experiencia y de mis compañeros.

-Antes de la pandemia, en 2020, te llamaron para un partido en la previa del All-Star de la NBA. ¿Cómo fue en esos momento que te tocó jugar?
-Sí, fuimos al All-Star, estuvimos entrenando con un montón de chicos de todos lados, con entrenadores asistentes de la NBA e incluso había jugadores. Te mostraban más o menos cómo era el mundo. Es un viaje al que fui a disfrutar. Vimos el concurso de volcadas, habilidades y el partido también. Disfruté mucho de esa experiencia.

-Pasando a tu última temporada en Fuenlabrada, que termina con un moñito por el ascenso, pero sobre todo jugando mucho y pudiendo desplegar tu talento. Una temporada que te dejó mucho, ¿no?
-Sí, tuve la suerte de que en Fuenlabrada me dieran la batuta, por decirlo así, del equipo. Un poco el rol de líder y ahí me sentí muy cómodo con los chicos, que ya eran mis amigos. Conocía a la mayoría, hubo algunos nuevos. Nos fuimos desarrollando como equipo durante el año y hasta tuvimos una racha de 14 victorias seguidas. Nadie se la esperaba y cuando nos dimos cuenta llevábamos 14. En el trascurso del año nos dimos cuenta que estábamos para grandes cosas y lo culminamos con el ascenso.

-En los entrenamientos con el primer equipo del Fuenlabrada, ¿con quiénes te encontraste ahí y qué aprendiste?
-En total habré ido unos dos o tres meses en todo el año a entrenar co el plantel de ACB. Siempre trataba de hablar mucho con Cristian Eyenga, que es ex NBA y compañero de LeBron (James) y un montón de estrellas. Él me ayudó mucho. Me sirvió para darme cuenta que no estaba tan lejos como parecía. Si bien estaba confiado en que mi juego estaba bien, y pude hacerlo muy bien en los entrenamientos, eso me sirvió y pude aprender mucho de mis compañeros.

-Tengo entendido que este año podría salir tu pasaporte comunitario por residencia, algo que podría darte un montón de chances porque ya no ocuparías plaza de extranjero. ¿Cómo te tiene esa situación? ¿Y qué hablaron del año que viene, si pasarás estar en el equipo principal?
-Sí, este año ya tendría el pasaporte, si no me equivoco. Todavía no hablé mucho con la gente porque están organizando todo y cuando lo harán me dirán, pero como ya dije yo estoy preparándome como para estar en el primer equipo en caso de que me llamen y tenga que estar ahí. No sé todavía pero tengo que estar preparado para el objetivo más grande.

-Yendo al plano personal, ¿cómo es Juan Fernández? Me dijeron “muy exigente y competitivo” pero también te noto tranquilo, como que sos de una forma en la cancha y de otra afuera. ¿Cómo te describirías?
-Sí, soy bastante distinto jugando que afuera, en la vida. Jugando soy muy pasional, exigente, quiero ganar todo y hacerlo todo bien. Si gano por 20 y puedo ganar de 40, quiero hacerlo. Soy así. En la vida soy tranquilo, me gusta estar con mis amigos. Soy normal, nada fuera de lo común.

-¿Y qué te gusta fuera del básquet? No sé si sos obsesivo del básquet… Me dijeron que te gustaría empezar a estudiar algo.
-(se ríe) Me gusta mirar deportes, sobre todo fútbol y la Fórmula 1, que me está empezando a gustar ahora. Por ahí juego a la Play con mis amigos. La mayoría de ellos juega al fútbol, yo siempre intento ir a verlos cuando estoy en Santa Fe. No miro mucho básquet. Miro los partidos buenos, como el Final Four de la Euroliga y ahora los playoffs de la NBA, pero no mucho más. Trato de desconectarme un poco cuando puedo.

-Me contaron que tenés de referente a Dirk Nowitzki y que hasta te compraste un perro en Santa Fe al que le pusiste Dirk.
-Sí, así es. Ahora, para esta entrevista, con mi hermana lo encerramos porque si no viene y te despelota todo, pero sí, se llama Dirk y le puse así por el jugador. Es un border collie, es una raza muy activa, no se queda quieto un segundo. Tiene mucha energía.

-Más allá del alemán, imagino que también tendrás como referente a Scola, nuestro capitán. Cómo te ves entrenando y aprendiendo con él.
-Creo que no hace falta decir mucho de lo que significa Luis. Estoy muy entusiasmado con el hecho de quedar, entrenar con él y aprender lo máximo que pueda. Y hasta ver si le puedo meterle algunas bandejitas en la cara (se ríe). Como te dije soy muy competitivo, pero lo que más quiero es aprender y disfrutar de esta experiencia que puede ser única.

Fuente: Prensa CABB

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