Inicio Union Las razones por las que el Vasco Azconzábal seguirá en Unión después de junio

Las razones por las que el Vasco Azconzábal seguirá en Unión después de junio

by Luciano Villarroel

Unión confirma la continuidad de Azconzábal, le ratifica la confianza. O mejor dicho, apuesta a la continuidad de un proceso que tiene un primer plazo de vencimiento a fin de año (momento en el que expira su contrato), pero que luego de tres competencias (la Copa Maradona, la Sudamericana y la Copa de la Liga) lo deja de cara al próximo torneo (todos contra todos a 25 fechas y con una tabla general anual en la que Unión está hoy fuera de la clasificación para la Sudamericana) con la obligación de mejorar en todo.

Unión se había acostumbrado a Madelón, transitaba con naturalidad por un camino que se basó en dos ejes totalmente cumplidos: 1) fortificar el promedio, que estaba bastante maltrecho en el momento de la vuelta de Leo en 2017; 2) intentar el salto de calidad con la clasificación para alguna copa (se lograron dos para la Sudamericana). La primera vez que se habló de “salto de calidad” fue en el mercado de invierno de hace dos años, con el equipo ya clasificado para la segunda Sudamericana y un promedio bien alto, cuando Spahn necesitó del “sí” de Madelón para renovar, como principal argumento electoral para ganar las elecciones. Ese “salto” no se dio. Unión hizo una temporada floja con apenas la victoria en el clásico y la eliminación al Mineiro en la inolvidable noche brasileña que dibujaron sonrisas.

Se fue Madelón y vino la pandemia. Azconzábal despertó expectativas a partir del tiempo que duró aquella negociación y hasta de un dinero que debió poner la institución para resarcir al Antofagasta, club con el que tenía un contrato vigente. Se inició un proceso distinto, teñido de apariciones de nombres desconocidos para el gran público (algo que todos los clubes coincidieron en llevar a cabo ante la ausencia de descensos y de promedio en la anterior Copa) y un arranque de este último torneo en el que se vio lo mejor -desde lo futbolístico- que mostró Azconzábal, con una idea de juego ofensiva, exenta de actitudes especulativas en ese momento y que luego mutó cuando lo asustaron dos goleadas (Vélez y Talleres) y quiso encontrar equilibrio defensivo.

Azconzábal sacó el 44 por ciento de los puntos, tuvo un rendimiento opaco en la cosecha de puntos como local y aceptable fuera del 15 de Abril. No cumplió con los objetivos de mínima en las dos Copas. Y apenas una noche de festejo por la eliminación al Emelec de Ecuador para pasar a segunda fase de la Sudamericana, aunque luego lo dejó en el camino el Bahía de Brasil en un choque que era “pasable”. Sin dudas que se ponen sobre la mesa otras cuestiones, como el hecho de haber jugado con un equipo con muchos “sub 23” a los cuáles les dio rodaje: Portillo, Vera, Zenón, Calderón, Cañete, Gastón González, más otros como Machuca, Gerometta, Gastón Comas y la increíble manera en la que terminó relegando a Juan Nardoni, teniendo en cuenta que fue uno de los que más jugó en la Copa Maradona (sin desentonar) pero que apenas tuvo un puñadito de minutos en esta última Copa de la Liga.

El plantel permanecerá casi inalterable. Los únicos que deben renovar son Acevedo (hay conversaciones con Cristian Bragarnik, su representante, para renovar el contrato), Cañete y Luna Diale (que llegaron de Boca a préstamo y ya se elevó una propuesta para comprarles la mitad del pase a los dos, esperándose ahora la respuesta de Boca). Todos los demás están en condiciones de seguir, aunque hay algunos que llegaron como soluciones y no lo fueron. Los casos visibles son los de Márquez y Leyes, que no hicieron lo suficiente para ser considerados “refuerzos” pues de ellos se esperaba mucho más. En ese mismo rubro se los puede incluir a Galván y a Nani, que terminaron relegados porque las soluciones estaban en el club, con Calderón y en el acierto de Zuccarelli de traer a un jugador como Portillo, que tras un vuelo muy rasante por la reserva se metió decididamente en el equipo titular y terminó siendo, después de Moyano, el que más minutos estuvo en cancha.

El mejor “refuerzo” que tuvo Unión fue el retorno de un jugador de la casa, como Nelson Acevedo, luego de vencido su préstamo con Defensa y Justicia, de dónde volvió campeón. A los 32 años, su intención es la de hacer una diferencia afuera y habrá que tentarlo con un buen contrato para que, cuánto menos, lo piense. Después, la receta para el salto de calidad, más allá de esperar el crecimiento de los jugadores del club (mejoramiento y experiencia se logran con el tiempo y los partidos), se dará con la llegada de esa clase de futbolistas que Azconzábal no tiene hoy en el plantel.

Fuente: El Litoral

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