La eliminación a manos de Gimnasia (LP) cayó como un baldazo de agua fría. Unión había imaginado otra historia, una continuidad que se cortó de golpe en el 15 de Abril y que ahora obliga a recalcular el mapa deportivo mucho antes de lo previsto. Con la ilusión del Clausura ya en el camino, empieza una etapa distinta: la de pensar y resolver. El día después del impacto fue casi un silencio. El plantel tuvo descanso este martes, necesario para asimilar un golpe que todavía duele. Pero no durará demasiado: desde este miércoles, el grupo volverá a moverse en el predio Casa Unión, donde comenzará un tramo de trabajo enfocado más en el futuro que en el presente.
Leonardo Madelón no es de quedarse quieto y no tardó en poner sobre la mesa los temas que vienen: cuánto tiempo de vacaciones tendrá el plantel, cuándo arrancará la pretemporada y, sobre todo, dónde se hará. Preguntas que hace días parecían lejanas y que hoy son urgencias. El destino del trabajo fuerte es un capítulo que puede reescribirse. Durante años, Uruguay fue el punto de partida, casi un ritual, pero esta vez Madelón lo dejó en pausa: la invitación que solía recibir no está asegurada, y sin ese guiño, el viaje se vuelve complicado. Ante la duda oriental, aparece una alternativa más terrenal: Mar del Plata. Todo dependerá del presupuesto.
Lo que sigue para Unión ya no es competir: es ordenarse. El calendario, que parecía marcado hasta diciembre, giró inesperadamente y obliga al club a encontrar nuevas coordenadas. El Clausura ya es pasado; ahora el desafío es diseñar un camino hacia el 2026 sin perder tiempo.
Fuente. LT10