Javier Mascherano es un guerrero, el de más partidos en la historia del seleccionado argentino, y hoy podría haber vivido su “última batalla”, tal como él mismo dijo durante la preparación para el Mundial de Rusia. Pero “gracias a Dios” el equipo pudo “sacar adelante” un partido frente a Nigeria que se complicó por un penal imperceptible que le cobraron al capitán sin cinta del plantel. “Las lágrimas no fueron tanto de alegría, sino de desahogo. Vivimos unos días muy difíciles. Arrancó difícil el Mundial, y era un partido muy complicado por el contexto que tenía. Gracias a Dios lo pudimos sacar adelante, y Croacia hizo su parte del trabajo“, recordó la ayuda del equipo que venció a Islandia y le dio la posibilidad a Argentina de clasificar a los octavos de final.
De todos modos, no se quedó con el gol agónico de Marcos Rojo, porque no “es bueno siempre depender de los milagros o de algo heroico”. “Tampoco es bueno siempre depender de los milagros o de algo heroico, tenemos que centrarnos en ser un equipo equilibrado y competitivo. Hasta el penal de ellos fue un partido bueno para nosotros. Sobre todo en el primer tiempo hicimos el partido que teníamos que hacer”, analizó en una entrevista con TyC Sports. El “Jefecito”,quien finalizó el encuentro con el rostro ensangrentado, espera que esta victoria “sea un envión anímico y futbolístico para lo que viene”, que será Francia, uno de los candidatos al título.
“No estamos para estar pidiendo nada, no hicimos una buena primera fase y te termina llevando a jugar en octavos contra Francia”, reconoció la desventaja que le significó a Argentina haber quedado segundo en el grupo. Mascherano tiene en claro que jugar en la selección “es saber sufrir, es saber pasarla mal, es saber vivir el momento, es disfrutar un triunfo como el de hoy y, a partir de mañana pensar en el partido de octavos que se nos viene”.
Cada partido que juegue de aquí en más puede ser el último del volante central con la camiseta albiceleste, e incluso pudo haberlo sido el de hoy. “Hubiese terminado de la peor manera, inmerecidamente, pero a veces este juego no sabe de merecimientos y puede pasar. Lo viví como sparring en el 2002 y hoy estuvimos a nada, y yo hubiese sido uno de los más responsables por el penal que me cobraron y por ser una de las personas más grandes del plantel. Esto es así, si te gusta el durazno, bancate la pelusa”, recurrió al dicho popular.
Además de haber llegado al cierre de la zona con la soga al cuello desde lo deportivo, el plantel vivió los últimos días envuelto en un clima enrarecido que llegaba desde afuera de la concentración en Bronnitsy, con operaciones mediáticas y a través de las redes sociales que solo buscaban desestabilizar al grupo. “Me quedo con los abrazos de la gente que trabaja acá, eso implica cómo te comportas. Que termine el partido y te venga a abrazar un kinesiólogo, un médico… Hace 19 años que estoy en la selección y todo el mundo sabe cómo soy, y les tengo que rendir cuenta a ellos. Es a esa gente a la que le tengo que seguir rindiendo cuentas”, concluyó Mascherano.
Fuente: Agencia IAM.